Como elegir productos adecuados para tu cabello

Uno de los puntos más importantes para elegir los productos adecuados para mantener el cabello sano es tener conocimiento sobre cómo es el mismo.

El cabello puede ser fino o grueso; liso, ondulado o rizado; virgen, teñido, decolorado, con mechas, permanentado o alisado.

Dependiendo de cuál sea tu caso necesitarás unos productos u otros.

El cabello fino es quizás el más complicado, puesto que se trata de pelos que no suelen tener mucho volumen y tienden a ensuciarse más rápido. En este caso lo mejor es utilizar un champú de volumen y evitar en la medida de lo posible acondicionadores y mascarillas. En caso de tener que utilizarlas es recomendable que sean también específicas para aportar volumen.

Lo que hacen estos productos es limpiar en profundidad sin aportar peso al cabello. Hay también productos de peinado para estos cabellos: lo más indicado son los sprays de volumen, mejor que las espumas, pues estas suelen aportar mucho peso al cabello. Tampoco es recomendable la utilización de acondicionadores sin aclarado.

Los cabellos gruesos son los más resistentes y los que más aguantan tanto los peinados como los trabajos técnicos. Necesitan de champús que les aporten nutrición, hidratación y peso pues, por norma general, son pelos con mucho volumen.

Hay champús específicos para ellos, así como mascarillas y acondicionadores, aunque nuestro consejo en estos casos es utilizar siempre mascarilla, ya que va a facilitar el manejo del cabello. Para que aguante más el peinado aquí sí están aconsejadas las espumas.

Si cabello está virgen, sin tintes, mechas, decoloraciones, etc. Lo más aconsejable es utilizar un champú con PH neutro, pues va a respetar nuestro cuero cabelludo y limpiar el cabello en profundidad. La mayoría de estos cabellos no necesitan de un uso regular de acondicionador o mascarilla, pero en caso de necesitar porque enredos o sequedad ocasional, con un acondicionador sería suficiente. Pero en caso de que no fuera suficiente y se necesitara utilizar mascarilla, sería ideal buscar aquellas que reunieran en su gran mayoría ingredientes naturales. De este modo, las que funcionan muy bien para este tipo de cabellos son las de germen de trigo, pues suelen ser muy suaves y pueden utilizarlas incluso los niños.

En caso de que el cabello este teñido será necesario utilizar un champú específico para cabellos teñidos, a ser posible sin sal y sin sulfatos, pues eso ayudará a mantener el color sin desgaste durante más tiempo. En este caso es aconsejable utilizar mascarilla también para cabellos teñidos, con lo que conseguiremos que el cabello este más suave, pues el tinte siempre tiende a resecarlo un poco. La mascarilla debe ser utilizada una vez a la semana. Si fuera necesario lavar el pelo con más frecuencia, es aconsejable alternar la mascarilla con un acondicionador.

En caso de que sea cabello decolorado o con mechas lo ideal es utilizar un champú para cabellos decolorados, o blancos en caso de que sean colores platino o rubios muy claros. Este tipo de champú ayuda a mantener el rubio más bonito y matizado, sin que tenga el color amarillento que mucha gente detesta. Hoy en día existen también mascarillas para ese tipo de cabellos, son fácilmente reconocibles, pues son de color azulado o violáceo. Estos cabellos necesitan más hidratación por eso se aconseja utilizar la mascarilla cada vez que se lavan. En este caso estarían indicados también los acondicionadores sin aclarado pues ayudan a restablecer la humedad que el cabello pierde en el proceso de decolorado.

En cuanto a los cabellos permanentados y rizados, son los más complicados a la hora de conseguir un rizo bonito en casa. Pero, siguiendo nuestros consejos, se conseguirá fácilmente.

Lo primero es lavar con un champú específico para cabellos rizados, utilizar mascarilla también específica para este tipo de cabellos, peinarlo con la mascarilla puesta para que sea más fácil de desenredar.

A continuación, se debe secar la humedad con una toalla, dejarlo si es posible unos minutos con la toalla enrollada en la cabeza para que esta absorba la mayoría de la humedad del cabello.

Posteriormente se debe peinar con los dedos o con un peine con púas muy separadas para no deshacer demasiado el rizo. Aplicar una espuma o un activador de rizos, según el efecto que se busque y dejar secar al aire o con difusor. En caso de secarlo con difusor, lo ideal es hacerlo siempre a la menor temperatura y potencia del secador, pues si lo hacemos con mucha temperatura se corre el riesgo de resecar el cabello, mientras que si se utiliza la máxima potencia los rizos no quedarán igual de definidos.

Por último, y más importante, no peinar nunca el pelo en seco, estos cabellos solo deben ser desenredados el día que se lava el pelo y con la mascarilla puesta. Si en algún momento el cabello necesita de mayor definición, simplemente se deben humedecer las manos con agua y peinarlo con las propias manos; si fuese necesario, porque esté muy seco, también cabe la posibilidad de utilizar un acondicionador sin aclarado. Con estos consejos se conseguirán unos rizos mucho más bonitos y duraderos.

Cabellos con alisados, son los más comunes hoy en día, pues es una forma de tener el pelo siempre peinado y cuidado, eso sí, siempre y cuando sean hechos con tratamientos orgánicos, con Keratina, etc. Su cuidado es relativamente sencillo, lo más importante es utilizar productos que no lleven sales ni sulfatos, puesto que los productos que contienen estos ingredientes neutralizan el efecto del tratamiento. También es muy importante no mojar el cabello con el agua de las piscinas ni del mar. Tienen cloro y sal respectivamente, lo cual también ayuda a neutralizar el efecto del tratamiento. Por ese motivo, es recomendable realizar este tipo de tratamientos después del verano, ya que, al mismo tiempo que se alisa, se repara de los daños ocasionados por el sol, la sal y el cloro. Teniendo en cuenta todas esas precauciones son tratamientos muy cómodos y lucidos, pues los cabellos quedan muy brillantes, además la mayoría de ellos son compatibles con cabellos teñidos o con mechas.

Los cabellos lisos naturales suelen ser cabellos lacios y en algunos casos con cuero cabelludo graso, para estos la recomendación seria la misma que para los cabellos finos.

Cabellos ondulados, son los suelen tener un aspecto más encrespado, pues no son ni rizos, ni lisos, y difíciles de controlar. Pero al mismo tiempo son los más agradecidos a la hora de peinarlos, pues suelen ser fáciles de manejar y por norma general suelen mantener bien los peinados. Los cuidados son los mismos que los recomendados para los cabellos rizados, pero en vez de utilizar espumas para definir el rizo es mejor utilizar siempre activador de rizos y no abusar de las mascarillas.

En último lugar veremos los cabellos con algún problema de caída, caspa o grasa.

Los cabellos con problemas de caída deben ser lavados con un champú específico para dicho problema y complementarlo con ampollas anticaída. El champú por si solo nunca va a frenar la caída, lo que hace es preparar el cuero cabelludo para luego aplicar la ampolla y que esta penetre mejor en el folículo piloso, que es donde tenemos que atacar la caída.

En cuanto a las ampollas, las más eficaces son las que aportan frío al cuero cabelludo, puesto que activan la circulación sanguínea del mismo. Se deben aplicar después de haber lavado el cabello y secado la humedad con una toalla. Es imprescindible repartir uniformemente la ampolla por todo el cuero cabelludo y dar un masaje para relajar la piel del cuero cabelludo, lo que facilitar la penetración del producto. El masaje es tan importante como la ampolla, puesto que es lo que consigue que el producto penetre como debe en la raíz del pelo.

Por otro lado, los cabellos grasos, deben lavarse con un champú que limpie en profundidad, específico para pelo graso. Al comenzar a utilizar el producto debe lavarse las veces que sean necesarias, pero con el paso del tiempo es recomendable espaciar los lavados para que se regule la secreción sebácea.

Otro consejo para este tipo de cabellos es que deben evitar en la medida de lo posible los acondicionadores y las mascarillas; pero, en caso de tener que utilizarlas, no deben tocar el cuero cabelludo.

Por último, los cabellos con caspa. A veces confundimos la caspa con la descamación del cuero cabelludo y son cosas diferentes. En el caso de la caspa, el primer paso debe ser un peeling capilar, gracias al que se levantará toda la caspa; después de esto, lo mejor es aplicar un champú específico para caspa. Existen lociones para utilizar después del lavado que también son muy eficaces.

La descamación, normalmente, es producida por sequedad del cuero cabelludo, cuya consecuencia directa es la irritación y posterior descamación. Este tipo de problema nunca va acompañado de grasa. Lo más indicado en estos casos es utilizar un champú para cuero cabelludo sensible o uno neutro.

Una vez que se haya corregido el problema, bien sea caspa, grasa, caída o descamación, se debe volver al champú habitual, pues estos champús y tratamientos no se deben utilizar continuamente puesto que el cuero cabelludo se habituará a ellos y no volverán a hacer el efecto que deben.

Disponemos de muchos de dichos artículos en nuestro catálogo.

Esperamos que estos consejos te sean de utilidad y te animamos a ponerlos en práctica.

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